miércoles, 22 de julio de 2009

SUBIR

Tan sólo tengo ganas de perderme por un azul horizonte. Sentir esa sensación no conocida… Donde nadie me juzgue. Donde yo viva con la vida. Sin tener que seguir mi rutina rutinaria: CHILLAR en silencio y pelearme con una pared (¡pobres nudillos!). Sé de sobra que un día tiene demasiadas horas para ser un ‘día perfecto’ (¡tampoco busco eso!) pero, voy sumando a cada jornada más horas de carcajadas. También, sé de sobra que mi estado de ánimo sube y baja. Voy columpiándome por la vida… En un parque donde no abundan las sonrisas y el sol del verano quema con más prisa. Pese a eso y a aquello, estoy acostumbrada a descender. Pero, en cambio, no estoy familiarizada con bajadas tan, tan elevadas. Sea como sea, por muy hondo que caiga, yo siempre vuelvo a ascender. Pero, en ocasiones, ¡me canso! Muchos metros bajados y las pocas ganas de subir (otra vez), no ayudan. Por esta causa durante esta mi temporada de escalada hasta la cima está siendo más larga.