viernes, 14 de agosto de 2009

De cuentos, nada.

Es común ver que con los años las personas cambian el rumbo de sus vidas o simplemente, se dediquen a vivir/sobrevivir; A caminar por la vida día tras día, sin planes a la vista. Parece tarea sencilla planear nuestra existencia pero si es así ¿por qué no lo hacemos? El único momento que dedicamos a dicha ‘experiencia’ es cuando estamos en nuestras camas a oscuras a las tantas de la madrugada y sin querer queriendo pensamos en como serán nuestras vidas o más bien, como deseamos que sean nuestra vida. Y eso, señoras y señores, no es planear sino, imaginar. Durante esos minutos de ‘planeación/imaginación’ que dedicamos a nuestro futuro antes de quedarnos dormidos (lógicamente) mas que, un plan de vida es un cuento que inventamos donde el protagonista es uno mismo, y como un buen cuento que es… La vida es bella y los finales felices abundan. Vivimos en un mundo real con ilusiones irreales que seguramente no se cumplirán. No es cuestión de ser pesimista sino de, ser re-a-lis-ta. En esta vida vamos improvisamos prácticamente todo sobre la marcha, sobre las horas diarias. A base de eso, seguimos soñando con sueños que jamás se harán realidad mientras que, padres educan a sus hijos con la historia de Cenicienta.