viernes, 31 de diciembre de 2010

2010 llega a su fin

Y un año más pasó, y en general no mucho cambió, en cambio lo más importante sí;
Me encontré con una persona ya conocida que consiguió derrumbar mi fortaleza de acero y entrar por la puerta grande a mí corazón. Mi príncipe se llama José Ángel Mariné Sánchez (sí, sí Elfo) y de nuestro cuento infinito llevamos 8 meses y 20 días escritos (y unos cuantos días más extraoficiales).

Pero bueno, fuera mis principios de ‘no al amor’, no mucho más cambió;
Sigo pensando que pensar ya no de mucho me servirá. Ya que cada día me doy más cuenta de que prácticamente todas las personas que me rodean tienen una perspectiva de mí persona que no me corresponde desde mis ojos (y no influye en nada que este año 2010 me hayan puesto gafas, las cuales aún no me compré… me lo apunto para 2011). Sé que podría ser que yo misma me estuviera mintiendo, esquivando mis fallos, errores, etc, etc, etc, etc y etc pero, ¡no! Ya que de lo único que me pueden acusar es de ser una enferma mental que se burla de su cura, puesto que mi punto de vista no es el mismo de todas mis personas cercanas que cada día me recuerdan todo lo mal que supuestamente hago todo. Pero bueno, todo sigue y yo seguiré igual.

En fin, fuera ‘todo lo que sigo haciendo mal’, no mucho más cambió;
Bueno, sí. Supe que tengo dotes para la locución radial y dicen por ahí que lo hago bien, que tengo una voz bonita y tal (jam jam), así que allá sigo. También dejé un poco de lado mis fotos y mis textos… Me tomé un año sabático pero, hoy por la mañana decidí no volver a abandonar mi blogspot. ¡Ah! También volví a bailar (que ya tocaba). Me quité el flequillo (que ya me agobiaba) y llevo ya casi medio año con el pelo horrible. También descubrí que a mi bronquitis yo tenía que añadirle una palabra más: asmática, o sea, bronquitis-asmática, o sea, que empeoré. Adelgacé cuando volví a comer. Mi familia y mis personas queridas siguen teniendo salud y son felices dentro de lo que cabe, así que tampoco hay que pedir mucho más. Yo sigo comiéndome la cabeza como todos los años atrás, pero ahora con una diferencia: me la como mil veces más que antes. Cada día soy más antisocial, o sea, cada día la humanidad me da más asco. Puse punto final a falsedades y mentiras en mi vida. Definitivamente dejé de ver la televisión y creo que fue una de las mejores cosas que hice (bueno, los canales de ‘dibus’ sí los sigo viendo). Me dí cuenta de que ya no soporto Palma y tampoco a Mallorca si me apuras y seguramente un largo etc más que no tengo tiempo de divulgar.


La única lección que puedo sacar de este otro año vivido es que el año pasado no me puse ningún propósito para este año 2010, y hoy día 31 de diciembre de 2010 puedo decir que en definitiva me fue bastante bien. Así que a partir de hoy, no me volveré a poner ningún propósito para ningún nuevo año que entre, pero sí cumpliré como una idiota todas las supersticiones idiotas que conlleva pasar de un año a otro, por si las moscas…